martes, 13 de noviembre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
EL CAPITALISMO COMO TERRORISMO FINANCIERO
Transcribimos a continuación parte del crudo artículo de Juan José Millás aparecido en El País el 12 de agosto de 2012 bajo el título "Un cañón en el culo", en el que describe las consecuencias del terrorismo financiero, es decir, de la economía capitalista.
"Si lo hemos entendido bien, y no era fácil porque somos un poco bobos, la economía financiera es a la economía real lo que el señor feudal al siervo, lo que el amo al esclavo, lo que la metrópoli a la colonia, lo que el capitalista manchesteriano al obrero sobreexplotado. La economía financiera es el enemigo de clase de la economía real, con la que juega como un cerdo occidental con el cuerpo de un niño en un burdel asiático. (…) Puede comprarte, y sin que tú te enteres de la operación, una cosecha inexistente y vendérsela a un tercero que se la venderá a un cuarto y este a un quinto y puede conseguir, según sus intereses, que a lo largo de ese proceso delirante el precio de ese trigo quimérico se dispare o se hunda sin que tú ganes más si sube, aunque te irás a la mierda si baja. Si baja demasiado, quizá no te compense sembrarlo, pero habrás quedado endeudado sin comerlo ni beberlo para el resto de tu vida, quizá vayas a la cárcel o a la horca por ello, depende de la zona geográfica en la que hayas caído, aunque no hay ninguna segura. De eso trata la economía financiera.
Pero lo que (…) compra por lo general es un país entero y a precio de risa, un país con todos sus ciudadanos dentro, digamos que con gente real que se levanta realmente a las seis de mañana y se acuesta de verdad a las doce de la noche. Un país que desde la perspectiva del terrorista financiero no es más que un tablero de juegos reunidos en el que un conjunto de Clicks de Famóbil se mueve de un lado a otro como se mueven las fichas por el juego de la Oca.
| Goya, Saturno devorando a un hijo (1819-23) |
Cuando el terrorista financiero compra o vende, convierte en irreal el trabajo genuino de miles o millones de personas que antes de ir al tajo han dejado en una guardería estatal, donde todavía las haya, a sus hijos, productos de consumo también (…) pero sobreprotegidos desde luego por esa cosa que venimos llamando Europa o Unión Europea o, en términos más simples, Alemania, a cuyas arcas se desvían hoy, ahora, en el momento mismo en el que usted lee estas líneas, miles de millones de euros que estaban en las nuestras.
Y se desvían no en un movimiento racional ni justo ni legítimo, se desvían en un movimiento especulativo alentado por Merkel con la complicidad de todos los gobiernos de la llamada zona euro. Usted y yo, con nuestras décimas de fiebre, con nuestros hijos sin guardería o sin trabajo, con nuestro padre enfermo y sin ayudas para la dependencia, con nuestros sufrimientos morales o nuestros gozos sentimentales, usted y yo ya hemos sido cosificados por Draghi, por Lagarde, por Merkel, ya no poseemos las cualidades humanas que nos hacen dignos de la empatía de nuestros congéneres. Ya somos mera mercancía a la que se puede expulsar de la residencia de ancianos, del hospital, de la escuela pública, hemos devenido en algo despreciable, como ese pobre tipo al que el terrorista por antonomasia está a punto de dar un tiro en la nuca en nombre de Dios o de la patria.
A usted y a mí nos están colocando en los bajos del tren una bomba diaria llamada prima de riesgo, por ejemplo, o intereses a siete años, en el nombre de la economía financiera. Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas.
(…) La actividad principal de la economía financiera consiste en alterar el precio de las cosas, delito prohibido cuando se da a pequeña escala, pero alentado por las autoridades cuando sus magnitudes se salen de los gráficos.
Aquí están alterando el precio de nuestras vidas cada día sin que nadie le ponga remedio, es más, enviando a las fuerzas del orden contra quienes tratan de hacerlo.
En la economía real, para que una lechuga nazca hay que sembrarla y cuidarla y darle el tiempo preciso para que se desarrolle. Luego hay que recolectarla, claro, y envasarla y distribuirla y facturarla a 30, 60 o 90 días. Una cantidad enorme de tiempo y de energías para obtener unos céntimos, que dividirás con el Estado, a través de los impuestos, para costear los servicios comunes que ahora nos están reduciendo porque la economía financiera ha dado un traspié y hay que sacarla del bache. La economía financiera no se conforma con la plusvalía del capitalismo clásico, necesita también de nuestra sangre y en ello está, por eso juega con nuestra sanidad pública y con nuestra enseñanza y con nuestra justicia al modo en que un terrorista enfermo, valga la redundancia, juega metiendo el cañón de su pistola por el culo de su secuestrado."
domingo, 30 de septiembre de 2012
Sobre el 25S
Mi espalda es lo suficientemente
ancha y lo suficientemente fuerte; no sería más que un cobarde si me fuera y
dejara que ellos sufrieran los problemas sabiendo que la mitad de ellos no son
capaces. "Ellos que son fuertes deben aguantar las flaquezas de aquellos que
son débiles y no pensar en su propio placer” Hay algo que de tan evidente no
necesita mostrarse; brilla con luz propia. Está muy claro que te equivocas en
la vida si vas detrás de esto y lo otro para hacer que las cosas sean más fáciles
y placenteras para ti mismo. Un cerdo puede meter su hocico en el comedero y no
pensar en nada más; pero, si tiene y el corazón y el alma de un hombre, no
puedes permitirte dormir en una cama mientras que los demás duermen encima de
las piedras. No, no. Nunca sacaré mi cuello del yugo y dejaré que la carga la
lleven los débiles.
Antes de realizar nuestras propuestas al debate que plantea el 25S, creemos que es necesario comenzar con algunas preguntas acerca de este movimiento y de los que desde el año pasado hemos vivido en nuestro país, con el fin de establecer un punto de partida claro a partir del cual tenemos que desarrollar el proceso de cambio cuyo anhelo ha movilizado a tantos miles de personas.
Y así un largo etcétera.
Nuestras conclusiones son las siguientes:
- Sólo se puede eliminar la especulación sobre el trabajo socializando los medios de producción y de depósitos de valor (lo que ahora denominamos “banca”).
- Sólo se puede eliminar la especulación sobre la dignidad del trabajo con la medida anterior y mediante la equiparación en valor de todos los trabajos que sean socialmente necesarios.
- Sólo se puede eliminar la especulación en la salud cuando el derecho a ésta sea realmente universal: la misma calidad para todos y todos (también los políticos) en el mismo sistema de salud.
- Sólo se puede eliminar la especulación en la educación si, de igual modo que la sanidad, es realmente universal y, además, introduce entre sus objetivos prioritarios el desarrollar en los educandos simultáneamente el reconocimiento de la propia singularidad y el desarrollo de su conciencia y sensibilidad social. De esta manera podrán tomar conciencia de que sus derechos son indisociables de la afirmación de los derechos de los otros.
- Sólo se puede acabar con la especulación de la vivienda digna socializando el suelo y priorizando necesidades en función de los recursos disponibles.
Según esto, POLÍTICA será aquella forma de organización que permita la consecución de los anteriores objetivos. Para ello es necesaria la transparencia social, que implica una doble igualdad:
1º) La igualdad de ingresos. Sólo sabremos las verdaderas necesidades de los otros si vivimos como ellos y, por tanto, sólo de esta manera podremos resolver realmente los problemas de todos y no como siempre: antes unos y después los otros. Aunque ese después nunca llegue para algunos.
2º) La igualdad real de oportunidades para que cada uno pueda realizar su auténtica vocación y no venderse por un plato de lentejas.
Por tanto, sólo si el representante vive igual que el representado y no posee privilegio alguno por su condición de político, el representante y el representado coincidirán totalmente.
ASOCIACIÓN ALETHEIA
George Eliot, Adam
Bede.
Antes de realizar nuestras propuestas al debate que plantea el 25S, creemos que es necesario comenzar con algunas preguntas acerca de este movimiento y de los que desde el año pasado hemos vivido en nuestro país, con el fin de establecer un punto de partida claro a partir del cual tenemos que desarrollar el proceso de cambio cuyo anhelo ha movilizado a tantos miles de personas.
1º) ¿Qué cambios reales se han
conseguido desde el comienzo de las movilizaciones del 15 de mayo del año 2011 –y
recordemos que el inicio de la crisis data del 2007- así como de las dos
huelgas generales convocadas, tanto con el gobierno del PSOE como con el PP?
Respuesta:
Más derechización.
2º) ¿Qué objetivos concretos se
han decantado de todo este movimiento asambleario, aparte de impedir casos
puntuales de abusos, desahucios o de reivindicar más democracia en unos casos o
democracia real en otros?
Respuesta: Ninguna.
3º) Si el 25S reivindica un
proceso constituyente, ¿sobre qué plataforma de principios, al menos
mayoritariamente aceptados, debe arrancar?
Desde la Asociación Aletheia queremos vivificar la movilización ciudadana con propuestas concretas de debate político, más allá del "NO" de las pancartas y de la necesaria condena de la represión policial. Por esta razón, lanzamos el siguiente MANIFIESTO como propuesta de principios fundamentales para el comienzo de un proceso constituyente:
La crisis que actualmente estamos
padeciendo se achaca principalmente a la especulación financiera. Sin embargo,
nosotros afirmamos que la esencia del sistema capitalista es la especulación de
todos los bienes que la sociedad ha ido conquistando a lo largo de su dolorosa
historia. Porque especular es apartar las cosas de sus verdaderos fines para
obtener de ellos un beneficio particular.
- Se especula con el derecho al trabajo, que ha de ser un bien universal, cuando del derecho a propiedad privada de los medios de producción se obtiene un beneficio particular.
- Se especula con el derecho a la realización personal en el trabajo, es decir, de la dignidad del trabajo, cuando por falta del mismo y, dada la propiedad privada de los medios de producción, hay que aceptar cualquier trabajo para que el propietario obtenga un beneficio.
- Se especula con el derecho universal a la salud cuando ésta se vincula al negocio que busca beneficio privado.
- Se especula con el derecho a la educación cuando ésta se vincula al negocio que busca beneficio privado.
- Se especula con el derecho a una vivienda digna cuando el suelo está privatizado y se busca obtener un beneficio de una necesidad ajena.
- Se especula con el derecho al trabajo, que ha de ser un bien universal, cuando del derecho a propiedad privada de los medios de producción se obtiene un beneficio particular.
- Se especula con el derecho a la realización personal en el trabajo, es decir, de la dignidad del trabajo, cuando por falta del mismo y, dada la propiedad privada de los medios de producción, hay que aceptar cualquier trabajo para que el propietario obtenga un beneficio.
- Se especula con el derecho universal a la salud cuando ésta se vincula al negocio que busca beneficio privado.
- Se especula con el derecho a la educación cuando ésta se vincula al negocio que busca beneficio privado.
- Se especula con el derecho a una vivienda digna cuando el suelo está privatizado y se busca obtener un beneficio de una necesidad ajena.
Y así un largo etcétera.
Nuestras conclusiones son las siguientes:
- Sólo se puede eliminar la especulación sobre el trabajo socializando los medios de producción y de depósitos de valor (lo que ahora denominamos “banca”).
- Sólo se puede eliminar la especulación sobre la dignidad del trabajo con la medida anterior y mediante la equiparación en valor de todos los trabajos que sean socialmente necesarios.
- Sólo se puede eliminar la especulación en la salud cuando el derecho a ésta sea realmente universal: la misma calidad para todos y todos (también los políticos) en el mismo sistema de salud.
- Sólo se puede eliminar la especulación en la educación si, de igual modo que la sanidad, es realmente universal y, además, introduce entre sus objetivos prioritarios el desarrollar en los educandos simultáneamente el reconocimiento de la propia singularidad y el desarrollo de su conciencia y sensibilidad social. De esta manera podrán tomar conciencia de que sus derechos son indisociables de la afirmación de los derechos de los otros.
- Sólo se puede acabar con la especulación de la vivienda digna socializando el suelo y priorizando necesidades en función de los recursos disponibles.
Según esto, POLÍTICA será aquella forma de organización que permita la consecución de los anteriores objetivos. Para ello es necesaria la transparencia social, que implica una doble igualdad:
1º) La igualdad de ingresos. Sólo sabremos las verdaderas necesidades de los otros si vivimos como ellos y, por tanto, sólo de esta manera podremos resolver realmente los problemas de todos y no como siempre: antes unos y después los otros. Aunque ese después nunca llegue para algunos.
2º) La igualdad real de oportunidades para que cada uno pueda realizar su auténtica vocación y no venderse por un plato de lentejas.
Por tanto, sólo si el representante vive igual que el representado y no posee privilegio alguno por su condición de político, el representante y el representado coincidirán totalmente.
ASOCIACIÓN ALETHEIA
lunes, 17 de septiembre de 2012
EXPLICACIÓN DE NUESTRO DIBUJO
Es
nuestra intención desarrollar aquí una explicación de lo que quiere significar
nuestro dibujo-símbolo, inspirado, como resulta evidente, en la famosa Danza
de Matisse, al que hemos añadido una serie de símbolos -el Árbol de la Vida cuyas raíces se bifurcan
y enlazan en dos serpientes que constituyen su base, el Yin y el Yang, el sol
unificador y la simbología de tipo lógico- a los que hemos otorgado
significación muy precisa.
El
dibujo, como tal, forma un todo, lo cual remite a que Todo es Uno, principio y
fin, Α y Ω. A partir de ahí, a partir de lo
Uno, se engendra la diversidad. Así, desde Α
hasta Ω, nos
reconocemos en todos los cambios, porque todo cambio es inherente a nuestra
esencia desde el momento en que somos Uno.
Pero
esa misma unidad esencial de todo es, precisamente, la garantía de la máxima diversidad.
Toda realidad tiene y debe tener su propia vida, pero siempre en función de la
unidad del todo, porque sin unidad no hay diversidad, sino caos. La diversidad que
se despliega de la unidad del todo es aquella en la que podemos reconocernos
permanentemente sin dejar de ser nosotros mismos. Y es esto, precisamente, lo
que posibilita la libertad.
De
lo Uno y su diferenciación sin dejar de ser Uno, llegamos a lo que es Razón (simbolizada por el Sol del cual
parten los rayos), la cual (entendida como el conocimiento de los límites entre necesidad y libertad) no es de
ningún modo incompatible con esta última. A o no A (el lema incluido dentro
del sol) es el principio lógico de no contradicción y representa el poder de
diferenciación de lo posible desde lo que es Uno. Razón y libertad se
coimplican, porque toda elección debe ser racional: se ha de elegir un posible,
pero no pueden elegirse todos los posibles simultáneamente. La elección de una
opción («A»), no implica la negación absoluta de la otra (no-A),
sino que una se afirma mientras que la otra debe negarse relativamente.
A y no A (en el pedestal del árbol)
es el principio lógico de contradicción y representa la forma potencial de ser, lo que por sí solo no se puede realizar. A través de una elección, lo que es dos (una cosa y otra, A y noA) comienza
a realizarse como uno. Pero una elección implica también realización, pues de lo contrario se trataría de una elección vacía, y esa realización da lugar a todo el Árbol de la Vida con toda su diversidad. Este principio de contradicción, A y no-A, también es la
representación de la posibilidad limitada. En otras palabras, podemos elegir
entre un número limitado de alternativas, porque si elegimos entre un número
ilimitado no elegimos nada (cualquier número entre infinito da «0»).
La
base del árbol representa lo que no es igual a sí mismo, el caos. Según la filosofía
de la Afirmación ,
lo Uno es tal porque su negación es relativa a su afirmación. Y la negación máxima de lo Uno es lo que es dos (el dualismo).
Es ésta la forma más relativa de lo Uno: el caos. El caos es lo que no es igual
a sí mismo, lo que siempre es otro, y por ello puede simbolizarse como «2 no es igual a 2» (una fórmula también incluida en el
rótulo al pie del árbol). Sin embargo, hay que tener en cuenta que del caos
nace inmediatamente lo posible; y lo posible es lo que la libertad realiza.
El
tronco del árbol nos presenta un doble camino: uno descendente hacia el caos y
otro ascendente hacia la plena realización. El árbol representa la naturaleza,
permanente en su continuo cambio: camina hacia el caos y regresa de él
permanentemente.
La justicia también se encuentra
reflejada en este dibujo. Puesto que podemos definirla como el equilibrio entre
lo contingente y lo necesario, el punto
de encuentro entre lo necesario que se diversifica (el dibujo de arriba a
abajo) y lo contingente que se identifica (por el poder de elección de la
conciencia, el dibujo de abajo a arriba) es la justicia (simbolizada en el Yin
y el Yang).
También
la mitología hindú hace referencia a la serpiente (aquí presente), a la que
llama Ananda, y a la que entiende tanto como infinito (o lo que no se limita a
sí mismo), como «residuo», esto es, lo que constituye materia para una nueva
creación porque ya no posee identidad propia (es decir: «caos»), y de ahí que
se encuentre en la base del dibujo.
Los
rayos de luz representan el poder del amor. El amor no es otra cosa que la
relativización de uno para hacer crecer al otro. De esta forma, el sol se niega
relativamente para afirmar la vida de la naturaleza.
En
cuanto a las figuras humanas, se trata de transmitir una idea de solidaridad
basada en la alegría, y también en la fuerza, puesto que son ellas las que le
han pisado la cabeza a la serpiente. Este gesto simboliza el poder del ser
humano sobre el caos, que ya no se presenta aquí como peligroso u amenazante.
Por otra parte, se han resaltado los contornos de las figuras humanas -al
tiempo que cada una posee, gracias a la maestría de Matisse, su propia y bella
posición-, porque se resalta la singularidad humana, pero entendida ésta
siempre estrechamente vinculada a la solidaridad (y sin la cual entendemos que
la primera acaba perdiéndose irremisiblemente). Precisamente porque cada uno es
sí mismo,es por lo que puede ser capaz de ofrecer oportunidades, a sí mismo y a los
demás. Sin embargo, mientras nos encontramos en proceso del logro de nuestra
propia y auténtica singularidad, nos hallaremos en la triste situación de “robar”
permanentemente identidad y, por tanto, enfrentados con los
otros.
El
hecho de que falte la figura central que debería ir de espaldas en primer plano
es debido a que se reivindica, a través del dibujo, la transparencia, sin la
cual no es posible la alegría de la existencia. Al cerrarse el ser humano sobre
sí mismo, el producto es una visión antropomórfica sobre el mundo incapaz de
ver las cosas por sí mismas.
Por
último, el pentágono que enmarca el dibujo hace referencia a las tres
diferenciaciones de la conciencia (la base del pentágono: pensamiento, voluntad
y amor), que hacen que el dos tienda hacia lo Uno (vértice del pentágono) en el Árbol de la Vida. Asimismo , el pentágono se
vincula o hace alusión (y en este sentido constituye un homenaje a las mismas)
a las religiones precolombinas que anuncian el advenimiento de un «quinto sol»,
concebido como una nueva creación que se entiende como definitiva.
viernes, 14 de septiembre de 2012
¿QUÉ PASA EN SUDÁFRICA?
Reproducimos a continuación parte del elocuente artículo de John Carlin, escritor y periodista británico, aparecido en El País el día 24 de agosto con el título "Sudáfrica y el fantasma mexicano", que describe las causas del terrible asesinato de mineros en las revueltas del pasado mes por parte de la policía. El análisis pretende hacer una comparación entre el Congreso Nacional Africano como partido dominante después de la caída del apartheid y el PRI mexicano, convertido en un lobbie que realiza las funciones de los antiguos opresores antes de su nacimiento.
En Sudáfrica (...) los revolucionarios son hoy la imagen y semejanza (salvo en el color de la piel) de los antiguos amos que en su día, y con enorme sacrificio e idealismo, derrocaron.
(...) La revuelta de Marikana, la más dramática de miles que se han visto a lo largo de este año en las localidades pobres negras del país, escenifica la frustración y la rabia de un creciente porcentaje de la población contra el poder establecido. En este caso específico, la frustración de los mineros surgió por la complicidad que detectaron entre la empresa británica dueña de la mina de platino, Lonmin, y el sindicato que toda la vida les había representado. (...) Ahí nació Amcu, una organización más visceral que coherente, sin plan estratégico o ideología definida, pero que expresa los sentimientos de muchos mineros. Fue contra los mineros nuevamente incorporados a Amcu, en huelga por un aumento de sueldo, contra los que los policías dispararon.
La rabia de los mineros, la que desencadenó los actos violentos que condujeron también a la muerte de dos policías, a machetazos, proviene no sólo de la convicción de que reciben sueldos miserables, sino de ver que los jefes sindicalistas viven, relativamente hablando, como reyes. El presidente de la NUM (Sindicato Nacional de Mineros) gana 25 veces más al mes que los mineros que se unieron a Amcu. Cuando apareció en la mina de Marikana después de la masacre no pudo salir del coche de policía que lo transportaba, por temor a que lo mataran.
Lo que ha pasado es que tanto la NUM, como otros sindicatos que hace 20 y 30 años estaban en la vanguardia de la lucha contra el apartheid, como el Gobierno del Congreso Nacional Africano con el que están íntimamente aliados, se han aburguesado. (...) Pertenecen a una clase de animal distinta, depredadora, que se reparte el poder y la riqueza entre sí (...) Un personaje lo define. Se llama Cyril Ramaphosa, el fundador de la NUM en 1982, negociador número uno del CNA durante la transición a la democracia a principios de los noventa y ahora un magnate cuya fortuna se mide en cientos de millones de euros.
Ramahosa, un favorito de Mandela en su día y para muchos el que debería de haberle sustituido cuando dejó la presidencia, es miembro de la junta directiva de Lonmin, donde todos son considerados (y no sólo por Amcu) como unos viles explotadores. Pero Ramaphosa sigue siendo no sólo una figura emblemática en la NUM sino uno de los barones más influyentes del CNA. Como en México, en los años de gloria del PRI, las elecciones generales son insignificantes a la hora de determinar la identidad de futuros presidentes y de sus ministros comparado con las elecciones internas en la cúpula del CNA, donde un reducido número de políticos, sindicalistas y empresarios negros nuevos ricos centralizan el poder. (...)
lunes, 3 de septiembre de 2012
EL HOMBRE DEL FUTURO SEGÚN MIHAILO MARKOVICH
Transcribimos a continuación unas líneas del libro de Mihailo Markovic, Dialéctica de la praxis, donde podemos comprobar el profundo humanismo a partir del cual se desarrolla el pensamiento de este olvidado filósofo yugoslavo. Su visión del ser humano del futuro puede darnos muchas pautas de hacia dónde dirigirnos en momentos de desconcierto como los actuales, pues reconoce las profundas posibilidades humanas más allá de la alienación en la que vivimos. He aquí una apuesta por la humanización radical.
"El hombre del futuro debe liberarse de su dependencia de las necesidades naturales exteriores y de los ciegos poderes sociales, sus propios productos. El hombre del futuro debe desarrollar las formas creadoras de su actividad práctica y liberarse del trabajo degradante y forzoso. Debe acabar con la destrucción de bienes materiales y vidas humanas. Debe hacer coincidir sus intereses personales con los de los demás hombres y con los de la sociedad. No le estará permitido privilegio alguno (económico, político o cultural), lo que implicará la eliminación de las diferencias entre las clases y las castas y, quizá, también la completa igualdad de todos los individuos. El hombre del futuro no debe explotar a otros hombres; en otras palabras, nunca debe tratar a otro hombre como medio, sino siempre como fin.
En vez de hacer esfuerzos desesperados para poseer tanto como le sea posible, debe tratar de ser y de vivir una vida lo más rica, cabal y plena posible. Por ello, debe desarrollar todas sus capacidades potenciales, todos sus sentidos humanos, y refirmar su individualidad en sus diferentes relaciones con el mundo." (Pág.63)
"Si se piensa en la gran tradición humanista de los últimos veinticinco siglos, y se toman en cuenta algunos valores fundamentales de carácter general que en la actualidad constituyen la base de toda moral, es indiscutible que los hombres, en condiciones (por lo demás) iguales, tienden más a la libertad que a la esclavitud; que prefieren la actividad creadora al aniquilamiento y la pasividad de los trabajos rutinarios; que al egoísmo anteponen la preocupación por las necesidades sociales generales; que prefieren la racionalidad a ciertas formas de conducta regidas por fuerzas ciegas inconscientes, y que tienen en mayor estima al amor a la paz que la agresividad, etc. Sería falso y dogmático afirmar que solo estas características constituyen la naturaleza humana, mientras que todas las otras son simples apariencias, mera facticidad sin fundamento en la esencia del hombre. Para poder fundamentar en la filosofía y en la praxis un criterio universal de la determinación valorativa del hombre, es suficiente comprobar que estas características configuran aquello que debe ser considerado como la posibilidad óptima del ser humano. Concretar estas posibilidades óptimas significa llevar una 'verdadera', 'auténtica' vida humana. No aprovechar esta posibilidad óptima significa no ser una persona auténtica, no vivir una vida verdaderamente humana, en suma, estar alienado."(Pág. 69)
![]() |
| Fotograma de la película de Stanley Kubrick, 2001 una odisea del espacio (1968) |
"Si estamos insatisfechos en la actual situación humana general y, por cierto, no solo con alguno de sus aspectos, si estamos dispuestos a buscar las raíces de las formas actuales de degradación humana, si estamos convencidos de que es inevitable un cambio mucho más profundo que la intensificación (más de una vez, sólo simbólica) del cuidado de los pobres y no desarrollados, debemos plantear, entonces, nuestra cuestión en forma más concreta y fundamental: debemos hablar de una humanización radical." (Pág. 71)
Subido por Encarnación Almansa (Aletheia)
Relacionado con el mismo tema le recomendamos: LOS LÍMITES DEL ESTADO DEL BIENESTAR, LA JUSTICIA Y EL NUEVO SUJETO SOCIAL.
viernes, 24 de agosto de 2012
SCHUMACHER: LA HUMANIZACIÓN DEL TRABAJO
![]() |
| El Roto. Diario El País, 4 septiembre 2014. |
El economista Schumacher, del que hemos traído ya a este
blog algunas citas, sigue inspirándonos. De su libro Lo pequeño es hermoso o Tratado
de economía como si la persona importara, nos hace reflexionar de nuevo
acerca de la necesidad de la humanización del trabajo. Aquello que se separa de
su auténtica naturaleza (y así lo hacemos nosotros cuando permanentemente nos
vemos obligados a someternos a un trabajo fragmentado y empobrecedor) acaba
haciéndonos pagar un alto precio por ello. Una cuestión que ya en los años setenta planteaba como de pura supervivencia. Así lo expone él mismo, si bien
refiriéndose en esta ocasión únicamente al trabajo productivo de objetos:
«A pesar de que estas estimaciones no deben tomarse
demasiado literalmente, sirven bastante adecuadamente para mostrarnos lo que la
tecnología nos ha ayudado a hacer, es decir, reducir la cantidad de tiempo
realmente empleado en la producción en su sentido más elemental a un porcentaje
tan pequeño del total del tiempo social que resulta insignificante. […]
El proceso de limitar el tiempo productivo al 3,5 por ciento
del total del tiempo social ha tenido el efecto inevitable de eliminar todo
placer y satisfacción humana normales del tiempo empleado en este trabajo.
Virtualmente toda producción real ha sido transformada en una tarea inhumana
que no enriquece al hombre sino que lo vacía. “De la fábrica”, se ha dicho, “la
materia muerta sale mejorada, mientras que los hombres que allí trabajan salen
corrompidos y degradados”.
Podemos decir, por lo tanto, que la tecnología moderna ha
privado al hombre moderno de la clase de trabajo que él disfruta más, trabajo
creativo, útil, hecho con sus manos y su cerebro, y le ha dado abundante
trabajo de un tipo fragmentado, la mayor parte del cual no le produce
satisfacción. Ha multiplicado la cantidad de gente que se encuentra
extremadamente ocupada en hacer una clase de trabajo que si es realmente
productivo lo es sólo de manera indirecta y mucho del cual no sería necesario
en absoluto si la tecnología fuera bastante menos moderna. Karl Marx parece
haber anticipado mucho de esto cuando escribió: “Desean que la producción esté
limitada a cosas útiles, pero se olvidan de que la producción de demasiadas
cosas útiles da lugar a demasiada gente inútil”, a lo que nosotros podemos
agregar: particularmente cuando los procesos de producción son aburridos y
desprovistos de alegría. Todo esto confirma nuestra sospecha de que la tecnología
moderna, en la manera en que se ha desarrollado, se está desarrollando y
promete desarrollarse en el futuro, está mostrando un rostro cada vez más
inhumano y haríamos bien en analizar nuestra situación y reconsiderar nuestras
metas.
Analizando nuestra situación podemos decir que poseemos una
vasta acumulación de nuevos conocimientos, técnicas científicas espléndidas
para incrementarlos y una inmensa experiencia en su aplicación. Todo esto tiene
parte de verdad. Este conocimiento verdadero, como tal, no nos compromete a una tecnología del gigantismo, a la velocidad
supersónica, a la violencia y a la destrucción del trabajo agradable al hombre.
[…]
Como he mostrado, el tiempo directamente productivo en
nuestra sociedad ya ha sido reducido a alrededor del 3,5 por ciento del total
del tiempo social y el desarrollo de la tecnología moderna lo ha de reducir aún
más […]. Imaginemos que nos proponemos una meta en la dirección opuesta,
incrementarlo en seis veces, hasta alrededor del 20 por ciento, de modo que el
20 por ciento del total del tiempo social se utilizase para producir cosas,
empleando las manos y el cerebro y, naturalmente, herramientas excelentes. ¡Un
pensamiento increíble! Incluso los niños y los viejos podrían ser útiles. Con
un sexto de la productividad actual deberíamos producir tanto como ahora.
Habría seis veces más de tiempo por cada pieza que eligiésemos hacer,
suficiente como para hacer un buen trabajo, para disfrutar con él, para
producir calidad e incluso para hacer cosas hermosas. Pensemos en el valor
terapéutico del trabajo y en su valor educacional. […]. Todo el mundo tendría
acceso a lo que es ahora el más raro privilegio, la oportunidad de trabajar útil
y creativamente, con sus propias manos y cerebro, sin prisas, a su propio ritmo
y con herramientas excelentes. ¿Significaría esto una enorme extensión de las
horas de trabajo? No, la gente que trabaja de esta manera no conoce la
diferencia entre trabajo y ocio. A menos que duerman o coman o elijan
ocasionalmente no hacer nada, están siempre ocupados de una forma agradable y
productiva. Muchos de los “trabajos no productivos” desaparecerían y yo dejo a
la imaginación del lector el identificarlos. Habría muy poca necesidad de
entretenimientos vulgares e incuestionablemente menos enfermedades.
Podría decirse que ésta es una visión romántica, utópica. Es
verdad. Lo que tenemos hoy en la sociedad industrial moderna, no es romántico
ni ciertamente utópico, tal como vemos ante nosotros. Pero se encuentra en
tremendas dificultades y no promete sobrevivir. Vamos a necesitar el coraje
suficiente para soñar si es que deseamos sobrevivir y dar a nuestros hijos una
posibilidad de supervivencia. La triple crisis de la que he hablado no ha de
desaparecer si seguimos como antes. Llegará a ser peor y terminará en un
desastre, a menos que desarrollemos un nuevo estilo de vida que sea compatible
con las necesidades reales de la naturaleza humana, con la salud de la
naturaleza viva que nos rodea y con la dotación de recursos que tenemos en el
mundo.
Ahora bien, éstas son realmente palabras mayores, no porque
un nuevo estilo de vida que cumpla con estas exigencias sea imposible de
concebir, sino porque la presente sociedad de consumo es como un drogadicto que
a pesar de lo mal que pueda sentirse encuentra extremadamente difícil salir del
atolladero. Los hijos problema del mundo, desde este punto de vista […], son
las sociedades ricas y no las pobres».
Subido por Rosa Mª Almansa (Aletheia).
(De este mismo autor recomendamos otro artículo de nuestro blog: LAS PREOCUPACIONES ÉTICAS DE UN ECONOMISTA y EL TRABAJO DESHUMANIZADOR: E. F. SCHUMACHER.
sábado, 4 de agosto de 2012
PRESUPUESTOS ANTROPOLÓGICOS PARA UNA NUEVA ECONOMÍA (II)
Transcribimos la segunda parte de la ponencia realizada por Francisco Almansa el día 15 de junio en el Centro Indalo Loyola de Almería, dentro de la Mesa Redonda titulada "Alternativas a la economía capitalista: de la economía del tener a la del dar":
![]() |
| El Greco, Expulsión de los mercaderes del Templo (1600). |
«La principal y la menos nombrada consecuencia del establecimiento de un yo "eficiente económicamente" propio del capitalismo es la desigualdad controlada como instrumento de eficiencia económica. Esto significa que las desigualdades sociales son vistas como instrumentos estimulantes para el crecimiento económico, pues serían un acicate tanto para los que poseen menos como para los que poseen más. Según esta cínica concepción de las relaciones humanas, los primeros se verían motivados en mayor grado a la hora de aceptar las condiciones del sistema para alcanzar la meta de la prosperidad. Siendo la condición que goza de más predicamento la voluntad de competir. Sólo los pusilánimes y los "incompetentes" serán orillados del manantial ininterrumpido de riqueza que fluye sin cesar de la cornucopia del mercado.
Asimismo, se supone que los que más tienen buscan mantener las distancias que los distinguen como triunfadores -aunque sus "éxitos", como sucede con frecuencia en todas las sociedades de clases, hayan sido heredados-. El llegar a ser como "ellos" (como los triunfadores), así como el "distinguirnos" de los otros (de los mediocres, hasta que no se demuestre lo contrario), se consideran, pues, fuerzas motrices del desarrollo económico. No es, por tanto, solamente la codicia de bienes materiales, sino también otra codicia aún más perniciosa que la primera: la de la búsqueda de valoración social mediante la competencia de identidades.
Ahora bien, como saben todos aquellos que en su corazón ha germinado la semilla del amor a lo humano, nadie llega a conquistar su verdadera identidad en competencia con los otros. Pues una de las paradojas que se dan ante tal pretensión es que si la valoración de nuestra identidad la hacemos depender de la desvalorización de la identidad de los otros, se acaba dependiendo de dicha desvalorización. De ahí la persistencia de los prejuicios étnicos, sociales y clasistas, siempre ligados directa e indirectamente a la legitimación de las diferencias económicas, que se suponen responden a determinadas virtudes de los grupos favorecidos.
Asimismo, también el egoísmo ha pasado a ser considerado como un factor que contribuye positivamente al desarrollo económico, dado que el mismo es inseparable de cierta pulsión desvalorizadora de los otros; algo que constituye la médula de la competencia inherente a la "conquista" del mercado en el capitalismo, sea cual sea la forma en que se adjetive (mercantil, industrial, liberal, neoliberal, regulado, etc.).
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| La competencia lleva a la desvalorización de los otros |
Además, es obvio que el considerar el egoísmo como fuerza productiva es la condición necesaria para mantener la desigualdad como factor de motivación económica. El argumento pragmático sobre el cual se trata de legitimar tal estado de cosas es que cuanta más riqueza se produzca más riqueza hay para repartir. Con lo cual, este supuesto bien hace que, por "participación", utilizando la terminología platónico-escolástica, el egoísmo y las desigualdades se conviertan asimismo en bienes.
La falacia de tales presupuestos ha sido puesta de manifiesto una y otra vez por los hechos históricos, algo que la amnesia producida por la sobresaturación de la comunicación trivial de nuestra era de internet -que impide la reflexión sosegada o, simplemente, la reflexión sobre lo que ya siempre ha sucedido antes- hace que volvamos a cometer los mismos errores que en el pasado. Ahora se tiende a idealizar, frente al capitalismo financiero, otras formas de capitalismo que se supone no tenían como fin la especulación. Cuando la esencia misma del capitalismo es la especulación, pues ésta no es sino apartar a las cosas de los fines que les son inherentes para obtener más de lo que se ha puesto; y el primer objeto de la especulación es el trabajo humano, pues éste ya no tiene como fin la realización personal, sino ser competitivo para abaratar costes, y que nuestros empleadores puedan obtener beneficios».
lunes, 16 de julio de 2012
PRESUPUESTOS ANTROPOLÓGICOS PARA UNA NUEVA ECONOMÍA (I)
Transcribimos en dos partes la ponencia realizada por
Francisco Almansa el día 15 de junio en el Centro Indalo Loyola de Almería, en
el contexto de la Mesa
Redonda titulada "Alternativas a la economía
capitalista: de la economía del tener a la del dar":
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| Claudio de Lorena, Puerto con el embarque de Santa Úrsula (1824) |
Antes de abordar cuáles, a nuestro parecer, han de
ser estos presupuestos, es necesario preguntarse cuáles son, a su vez, los
presupuestos antropológicos que nos han llevado a la situación en la que nos
encontramos. Aun así, en uno y otro caso estamos hablando de nosotros mismos,
sean cuales sean los presupuestos que se den. ¿Qué es, por tanto, aquello que
nos hace identificables en el antes y el después y que, sin embargo, ha de
cambiarse?
Nuestra respuesta es que el ser
humano es un ser que valora y, lo que es más importante, que es el
ser que se valora a sí mismo. Ahora bien, este atributo que nos
identifica como humanos es también el que nos separa y hasta nos lleva a
comportarnos como inhumanos. Por tanto, lo que hay que encontrar es la esencia
misma del valor para, a partir de ella, establecer la jerarquización
inherente a los valores, pues lo que hay que cambiar es precisamente la jerarquía
de los mismos tal y como ahora rige -que es la que realmente se impone por
encima de las rimbombantes declaraciones de derechos humanos, cada día más
vaciadas de contenido y más instrumentalizadas al servicio de intereses
inconfesables-.
En primer lugar hay que
preguntarse, para entender algo de lo que nos está sucediendo, qué implica una
crisis de valores, pues la jerarquización de los mismos realmente existente
en estos momentos es la consecuencia de una crisis de valores que nosotros
denominamos Valores del Ser. Esta crisis comenzó a gestarse hace ya
muchos años y sus efectos han sido contrarrestados -o mejor dicho,
enmascarados- por las expectativas de una prosperidad, en apariencia sin
límite, que se ha vivido en el Primer Mundo. Sin embargo, con la actual
coyuntura se ha puesto meridianamente claro, como en el cuento conocido de
todos, que el rey está desnudo.
Una crisis de valores supone, por lo anteriormente
dicho, una crisis en el mismo núcleo de la identidad humana[1].
Y puesto que somos seres que nos autovaloramos, la crisis es asimismo una
crisis de autovaloración. A consecuencia de la misma, el naufragar de la Ética
es inevitable como, al menos, aspiración de que «el deber ser» se fundamente en
los mismos presupuestos racionales para todos.
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| Relativización de la Justicia y del Bien: lo que está "mal" dentro de un país, está "bien" si tiene lugar fuera de sus fronteras. |
Una crisis de valores
supone que se ha perdido, por tanto, un patrón único de lo que es el Bien, y
con ello tanto el Bien como su contrario, el Mal, se han vuelto, esta vez sí,
relativos, es decir: dependiendo de los contextos. Pero cuando la ética y el
bien se han relativizado surgen múltiples bienes incompatibles, lo que hace que
los males aparezcan aún en mayor número, pues éstos se hacen más compatibles. Sin
embargo, si sólo por el Bien se nos puede exigir que nos sacrifiquemos, está
meridianamente claro que hoy el Bien es el Mercado[2].
¿QUÉ
SUCEDE SI LA ÉTICA NAUFRAGA?
La relativización de la
ética, así como del bien, lleva a una desvalorización general y, por lo tanto,
todo se vuelve opinable; lo que hace que la justicia, asimismo, se vuelva arbitraria. Pero esta desvalorización favorece a los
privilegiados porque, a la pregunta de si es bueno que unos tengan mejor aire
que respirar, mejores alimentos, entornos urbanos no degradados, lujos como
proyección de una imagen social, etc., frente a otros que, por supuesto, carecen
de esto último y sufren de graves deficiencias en otros aspectos,
ante esta pregunta, la respuesta, que hemos oído muchas veces, es de naturaleza puramente pragmática: acentuar las
diferencias no es bueno para la «cohesión social».
Decíamos que el ser
humano se valora a sí mismo y es por esto que lo consideramos un patrón de
valoración. Pero, ¿cuál es la condición para que valore? Esta condición es que el ser humano sea conciencia. Es decir, que su dimensión esencial sea la conciencia, por la cual existir y no existir pueden diferenciarse. No olvidemos que para que algo tenga sentido es necesario que se diferencie de lo que no es.
¿Qué valor tiene un
universo por inmenso que sea en el que, por no haber conciencia alguna, existir y no
existir no puedan diferenciarse? El valor, por tanto, viene al mundo por la
conciencia, que es, en el sentido anterior, un afirmarse del Ser frente a la
nada. Al considerarse que la existencia del ser humano no tiene sentido en
el universo, se elimina la misma fuente de sentido en él.
Ahora bien, si la
ética, el bien, la justicia, el sentido, se desvalorizan, ¿qué sucede? Pues que
son los valores instrumentales los que toman el relevo.
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| La única relación con sentido que nos lleva a la Vida Bella es aquélla que se basa en La Gratuidad , conforme a La Justicia del Ser. |
Pero a los valores
instrumentales se les pide eficiencia en relación a la función para la cual
fueron concebidos y, como el espacio propio de la eficiencia a nivel de sociedad
de los valores instrumentales es la economía, esta dimensión de la praxis
social se convierte en la ley de las demás dimensiones sociales, dominando la
conciencia de los hombres hasta tal punto que, como se ha dicho anteriormente,
el Yo -que es precisamente la forma de conciencia que nos singulariza- es visto
como algo manipulable -o sea, como un medio- que sirve a la eficiencia
económica, medida esencialmente en términos de rentabilidad monetaria. Como
sabemos, el dinero nada es en sí mismo pero, por mor del totalitarismo
económico, se convierte en patrón de medida de la valoración del Yo.
[1] El
médico y teórico Eugene Yates… nos comunicó por escrito que «el hecho de que
sólo tengamos unos pocos genes más
que un ratón (la diferencia estimada es de aproximadamente 300) [sugiere
que] somos mayormente ratones». Scheneider, E. D., Sagan, D., La termodinámica de la Vida, p. 372.
-Paráfrasis de D. Sagan tomada de Tallulah Ban Khead: «Puede que seamos tan puros como el agua de cloaca».
miércoles, 11 de julio de 2012
Nuevas perspectivas ecológicas, sociales y políticas: vídeo del acto.
Les invitamos a escuchar la primera parte de esta interesante conferencia realizada el día 3 de mayo de 2012 en la Facultad de Ciencias del Trabajo de Córdoba con el título "Nuevas perspectivas ecológicas, sociales y políticas". Los ponentes fueron Francisco Almansa González, presidente de la Asociación Aletheia y editor de este portal web, y Robinson Devia González, ex-candidato a la presidencia de Colombia en el año 2010 y presidente de la Fundación La Voz de la Consciencia. Moderó: Rosa María Almansa Pérez. En breve incluiremos la segunda y última parte de este acto.
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