jueves, 15 de febrero de 2018

SÓLO EL PENSAMIENTO UTÓPICO CAMBIA LA REALIDAD




El verdadero pensamiento tiene fundamentalmente un fin: ser anticipador. Esto es precisamente lo que distingue al ser humano de las demás formas vivas, pues éstas viven «de forma pragmática». El pensamiento utópico pretende que el futuro sea el Futuro que nos es propio, y no aquél que se nos impone. La rutina del pragmatismo jamás entenderá esto.
Este texto de Lenin perteneciente a su obra ¿Que hacer? pone bien de relieve cómo este gran político revolucionario, que tenía un agudo sentido de la realidad, sin embargo, reconoce el valor del «sueño» como anhelo de un mundo más humano.



«"¡Hay que soñar¡". Acabo de escribir estas palabras y el pánico me invade. Me imagino que me encuentro en una "conferencia de unificación" y que, frente a mí, se encuentran los redactores y colaboradores del Rabócheie Dielo. Y el camarada Martilov se levanta y se dirige a mí amenazadoramente: "Permítame usted que le pregunte: ¿tiene una redacción autónoma el derecho a soñar, sin preguntar antes al comité del partido?" Y después se levanta el camarada Krichevski y prosigue (profundizando filosóficamente al camarada Martinov, que ya hacía mucho que había profundizado al camarada Plejánov) en tono aún más amenazador: "Continúo. Pregunto si un marxista tiene el derecho a soñar, a no ser que olvide que, después de Marx, la humanidad sólo puede plantearse cometidos que están en su mano resolver, y que la táctica es un proceso del crecimiento de los cometidos, los cuales crecen junto con el partido".

Solo el imaginarse estas amenazadoras preguntas hace que me recorra un escalofrío, y mi único pensamiento es el de dónde podría esconderme. Trataré de esconderme detrás de Pisarev.

"No todas las escisiones son iguales las unas a las otras", escribió Pisarev sobre la escisión entre sueño y realidad. "Mis sueños pueden traspasar el curso natural de los acontecimientos, o pueden descaminarse, es decir, lanzarse por caminos que el curso natural de los acontecimientos no puede nunca recorrer. En el primero de los casos, la ensoñación es completamente inofensiva; puede incluso impulsar y robustecer la fuerza activa del trabajador (...) Estos sueños no tienen nada en sí que aminore o paralice la fuerza creadora. Muy al contrario. Si el hombre no poseyera ninguna capacidad para soñar así, no podría tampoco traspasar aquí y allí su propio horizonte y percibir en su fantasía como unitaria y terminada la obra que empieza justamente a surgir entre sus manos; me sería imposible imaginarme en absoluto qué motivos podrían llevar al hombre a echar sobre sus hombros y conducir a término amplios y agotadores trabajos en el terreno del arte, de la ciencia y de la vida práctica (...) La escisión entre sueño y realidad no es perjudicial, siempre que el que sueñe crea seriamente en su sueño, siempre que observe atentamente la vida, siempre que compare sus observaciones con sus quimeras y siempre que labore concienzudamente en la realización de lo soñado. Si se da un punto cualquiera de contacto entre el sueño y  la vida, puede decirse que todo está en orden".

Los sueños de esta especie son, desgraciadamente, muy escasos en nuestro movimiento. Y la culpa la tienen principalmente aquellos que se vanaglorian de lo sobrios que son, de lo "cercanos" que se hallan a lo "concreto": es decir, los representantes de la crítica legal y los representantes de una política no legal de llevar la cola a los demás.»

V. I. Lenin, ¿Qué hacer?, Akal, Madrid, 1975, pp. 169-170.

Citado por: Ernst Bloch, El Principio Esperanza (1), Madrid, Trota, 2007, pp. 33-34.






jueves, 2 de noviembre de 2017

LA CRISIS CATALANA COMO REFLEJO DE LA CRISIS DEL SISTEMA POLÍTICO OCCIDENTAL

Izquierda Unida Córdoba, distrito Centro, y la asociación Aletheia, organizan:

El próximo día 10 de noviembre, viernes, a las 19:00 en el centro cívico Lepanto (avda. del Marrubial, s/n, junto a Biblioteca Central).

jueves, 12 de octubre de 2017

LA ALIENACIÓN Y SU SUPERACIÓN HISTÓRICA POR EL "SER HUMANO TOTAL"

Henry Lefebvre (1901-1991)
 «La vida de la comunidad humana está fragmentada. La actividad creadora se convierte en medio para el individuo, que se separa así de la comunidad. En particular la comunidad no es más que un medio para los individuos que detentan los medios de producción.
La alienación se extiende así a toda la vida. El individuo no puede librarse de ella. Cuando trata de liberarse se aísla en sí mismo, lo que es precisamente una forma aguda de alienación. La esencia humana resulta de la totalidad del proceso social. El individuo no puede lograrla más que en una relación coherente y lúcida con la comunidad; no debe separarse de ni perderse en ella. Sin embargo en nuestra sociedad, en la cual las relaciones aparecen como invertidas, el individuo puede creer que se realiza aislándose. Él está entonces aún más profundamente "privado", separado de su base, de su raíz social. Él no se aprehende más que como abstracción teórica (el alma, la vida interior, el ideal) o como ser biológico (el cuerpo, la libido sexual). Sostiene y reproduce en él, agravada, la disociación de la comunidad. La contradicción es multiforme en él: entre la inconsciencia y la consciencia, entre la naturaleza y lo humano, entre lo social y el individuo, entre el instinto y la lucidez, entre el contenido y la forma, entre la práctica y la teoría. (...)

El fin de la alienación humana será "la vuelta del hombre a sí mismo", es decir, la unidad de todos los elementos de lo humano. Este "naturalismo acabado" coincide con el humanismo. Creará al hombre humano conservando toda la riqueza del desarrollo. "Es el verdadero don de la querella entre la existencia y la esencia, entre la objetivación y la afirmación de sí, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. Resuelve el misterio de la historia, y sabe que lo resuelve" (Marx-Engels, Archiv., III).

Esta organización de la comunidad humana no terminará la historia, sino más bien la "prehistoria" del hombre, su "historia natural", mal separada de la animalidad. Inaugurará el período verdaderamente humano, en el cual el hombre dominando al destino intentará por fin resolver los problemas humanos: los problemas de la felicidad, del conocimiento, del amor y de la muerte

HENRI LEFEBRE, El materialismo dialéctico, Ed. Pléyade, 1974.



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